Club Social y Cultural molanguense

Juventud con causa

En el año de 1973 nació el Club Social y Cultural Molanguense, integrado por cerca de 40 jóvenes hidalguenses. Su programa se basaba en el ímpetu y la energía de una nueva generación. La agrupación fue presidida en todo momento por el Sr. Arturo García Belío, quien más adelante se convertiría en Presidente Municipal de Molango, logro que alcanzó gracias al respaldo de sus compañeros, la llamada “palomilla”, todos con el deseo de poner en alto el nombre de su municipio.

Entre los integrantes del club se encontraban:
Flavio Camargo Torres, María Águeda Arámbula Acosta, Saúl Torres Barrera, Jorge Cordero González, Octavio González Melo, Bernardo Salvador Arcadio, Manuel Arámbula Acosta, Lourdes Arámbula Acosta, Edmundo Cuevas Cobos, Yolanda Contreras Sánchez, Gilberto Cuevas Cobos, Donalda Valentín Martínez, Rubén Contreras Sánchez, Luz Valentín Martínez, María del Refugio Vite, Irma Belío Reyes, Alfonso Abrego Velasco, Ricardo Sánchez Luna, Porfirio Zamora Nájera, Luis Cordero, Ivar Contreras, entre otros.

Algunas de las actividades que realizaban incluían la organización de preposadas, tanto en la Ciudad de México como en el propio pueblo de Molango. Uno de los proyectos más recordados fueron las brigadas dentales que llevaban atención a las comunidades y al pueblo en general.

Con entusiasmo, también organizaban celebraciones para el Día del Niño, regalando dulces y rifando juguetes. Le dieron vida a Molango con eventos como bailes populares, destacando el tradicional baile del Sábado de Gloria, que lograron establecer pese a la oposición de algunos sectores religiosos, fusionando así lo espiritual con lo festivo en una tradición que sigue viva.

Ya en la etapa final del club, y por iniciativa de Octavio González Melo, junto con otros miembros, se llevó a cabo la primera carrera atlética Atezca–Molango, evento que se mantiene hasta hoy como parte del calendario local.

Otra importante labor de esta agrupación fue reavivar los lazos de hermandad entre los pueblos de Molango y Metztitlán, reafirmando su sentido de comunidad y tradición.