Molango y el Mariachi Tapatío

Un legado musical que pasó por Molango
¿Sabías que el legendario Mariachi Tapatío, pionero en la radio y el cine mexicano, vivió fiestas inolvidables en Molango gracias a su mecenas?

Mariachi Tapatío de José Marmolejo

Lo llamaban “El hombre de la eterna sonrisa”. Con justa razón: José Marmolejo fue, en muchos sentidos, el líder ideal de un grupo musical. Bajo su dirección, el Mariachi Tapatío se consolidó como uno de los conjuntos más importantes en la historia del mariachi, destacando desde mediados de la década de 1930 hasta los años 40 en México.

José Marmolejo Ramírez nació en Tecolotlán, Jalisco, en 1908, hijo de Cosme Marmolejo y María del Carmen Ramírez. Su padre tocaba instrumentos de viento, como el trombón, y su tío Cirilo, la vihuela y el guitarrón. Ambos hermanos estudiaron música con Valentín Covarrubias en Teocaltiche, Jalisco.

Tras la muerte de su padre en 1918, un sacerdote local dio empleo a José en la iglesia para ayudar a su familia. Su tío Cirilo, ya establecido en la Ciudad de México con su mariachi, lo acogió y lo instruyó en la vihuela. Así, José se integró al Mariachi Coculense de Cirilo Marmolejo, uno de los primeros mariachis en hacer grabaciones eléctricas.

En 1933, el grupo se presentó en la Feria Mundial de Chicago. Al regresar, José se independizó y formó el Mariachi Tapatío, reuniendo a los mejores músicos de la época. El nombre hacía referencia a Jalisco, y sus primeras grabaciones llevaban el lema “El Auténtico”.

Durante los años 20 y 30, pocos mariachis podían vivir sin un mecenas. José Marmolejo contó con el apoyo de Eusebio Acosta Velazco, acaudalado dueño de la línea Autobuses de Occidente. Gracias a él, el Mariachi Tapatío vivió experiencias únicas, como las visitas al pueblo de Molango, Hidalgo.

El exintegrante Gabriel Arias recuerda sus viajes con el grupo a la casa del señor Acosta en Molango:
“Al acercarnos al pueblo, repicaban las campanas y estallaban cohetes. ‘¡Aquí viene el señor Acosta!’, gritaba la gente. Era como un dios que volvía. Hacían desfiles, bailes, tocaban música indígena… era una fiesta que duraba toda la semana. El señor Acosta nos pagaba con un enorme rollo de billetes.”

Durante los años dorados del mariachi, en la casa de José Marmolejo —en la calle Manuel Doblado, Ciudad de México— ensayaban a diario. Por ahí pasaron figuras como Lucha Reyes, Tito Guízar, Jorge Negrete, Pedro Infante y Matilde Sánchez “La Torcacita”. También músicos como Jesús Rodríguez de Híjar, quien dijo:

“Musicalmente, el Tapatío estaba adelantado a su tiempo. Tenían músicos que sabían leer partituras, algo raro entonces. Don Daniel Soltero y Don Hilario Castañeda, por ejemplo, eran maestros en teoría musical. No había otro grupo que ordenara los elementos musicales como ellos.”

Aunque los mariachis eran esencialmente de cuerdas, el Tapatío integró instrumentos de viento, en especial la trompeta. Jesús Salazar, su trompetista, es considerado el padre de la trompeta en el mariachi. Su talento inspiró a Miguel Martínez, quien años después se convertiría en trompetista del Mariachi Vargas.

“Escuché al Mariachi Tapatío en películas como Las Cuatro Milpas (1937), en la radio… ¡Eran mis ídolos! La trompeta de Salazar era fabulosa. Me impactó más que cualquier violín del Mariachi Vargas”, recuerda Martínez.

Al principio, la trompeta no fue bien recibida, especialmente en zonas rurales. Mateo Servín, exmiembro del Tapatío, recuerda que en algunas casas les pedían que no la tocaran. Sin embargo, la radio, el cine y la televisión ayudaron a cambiar esa percepción.

El grupo participó en películas como Nunca Pierdas a Jalisco (1937), La Tierra del Mariachi (1938), El Charro Negro (1940) y Amanecer Ranchero (1942). Gracias a estas producciones y a sus presentaciones en la poderosa XEW, su música se popularizó en todo el mundo hispano.

A fines de los 30, el Mariachi Tapatío alcanzó la cúspide. Sin embargo, la falta de disciplina y la bonachona personalidad de Marmolejo mermaron su liderazgo. Mientras su rival Silvestre Vargas imponía orden casi militar en su grupo, Marmolejo dejaba hacer. La popularidad del Mariachi Vargas creció, y el Tapatío comenzó a desvanecerse.

En 1950, el grupo participó en las primeras transmisiones de televisión comercial en México. En los años siguientes, se convirtió en mariachi residente del restaurante Aquí es Jalisco, donde se enfocaron en piezas instrumentales y semi-clásicas. Acompañaron a jóvenes talentos, entre ellos un joven Vicente Fernández.

José Marmolejo falleció en 1958. Aunque algunos integrantes continuaron con el grupo, este se disolvió definitivamente en 1968.

El Mariachi Tapatío dejó una huella imborrable. Fue pionero en integrar la trompeta al mariachi, en grabar discos, en aparecer en el cine y en establecer el modelo de mariachi profesional. Su legado musical sigue siendo una pieza fundamental en la historia de este género.